Incandescente.
Sonidos imprecisos y en reversa venían en dirección hacia los oídos cansados de esa tarde. Cálculos matemáticos se resolvían en la caída de esa autoestima y el resurgir de un nuevo ser. Retazos de tela flotaban en el aire y se degradaban en partículas multicolores, pequeñas vidas que vagaban en una hilera ordenada y más sincronizada por coaccionar que por instinto.








